Lo sé, lo sé. Hace días que no actualizo el blog con un capítulo más de "Sal dulce" pero tengo mis razones. Hoy mismo pensaba pasar un par de horas delante del ordenador para continuar con la historia, tenía ganas de sentarme a escribir y escenificar a través de mis palabras lo que ya sé que no ocurrirá en el primer capítulo de la nueva temporada que muchos dicen que se llamará "El click". Pero, aich, esta tarde me puse a ojear la revista del Digital + y toma ya, los Pacos se emitían en Paramount Comedy a las 21.30, 20.30 en Canarias. ¿Qué podía hacer? No tenía ni idea de qué capítulo era, si se trata de antiguos o de la nueva temporada. ¿Sinceramente? Me daba igual, quería ver a mis Pacos en pantalla grande! Nada de ordenador portátil, no, caca, quería mi serie favorita con sus cortes publicitarios y todo. Uf, lo que hace la necesidad eh?
Siguiendo con el tema. Me siento frente a la tele y toma! era el tercer capítulo de la tercera temporada, no me lo podía creer! LA MENTIRA! Uno de mis preferidos con Paco, Mariano y Lucas perdiendo 50 kilos de cocaína con ese estilo que tanto les caracteriza y, lo mejor, el gallego que se marcaban Paquito y Marianico con los narcos.... buenísimo! No pude parar de reir y reir. Me sentí tan bien, joer, era como volver a la época de la inocencia. Aunque, sabéis? el shock me vino cuando vi a Sara por primera vez en el capítulo. Dios, era una niña... Su voz, sus gestos, sus tonterías... No me lo podía creer. Y ese Lucas... loco como el que más, pero loco, loco, con esas greñas que tanto nos gustan y esa vena chunga que echamos de menos. No podía parar de pensar: ¿por qué jodieron esto? ¿POR QUÉ?
Y comenzó el espectáculo. Paso a paso, escena por escena se me hacía un nudo en el estómago al ver a esos dos amantes, aún inocentes... dios mio, qué sensación, qué pesadumbre sentí en el corazón, no os lo podéis llegar a imaginar... La ilusión recorría mis venas y, de nuevo, comprendí por qué amo tanto esta serie. Lo supe, y por ello deseché continuar hoy con "Sal dulce" para mostraros lo que siento. Pero antes que nada rememoremos el capítulo gracias a
Cintia, mi enciclopedia
LucasSarera por antonomasia, mi faro en la oscuridad, allí cuando voy cuando necesito
chirivitas que me devuelvan la sonrisa. De su blog son las fotos y los diálogos. Le doy las gracias de todo corazón por el gran trabajo que hace por
Lucas y
Sara. Ojalá los
guionistas hicieran lo mínimo por nosotros!
...
La familia Miranda al completo cena amigablemente en su casa junto a Silvia, D. Lorenzo y Márquez (novio de Silvia). Sara está sentada junto a Lucas y lo mira con cariño. Es una imagen adorable... mientras, piensa para sí misma...
"¿Pero cómo lo ha podido cambiar por Lucas? Bueno, mejor para mí. Si yo tengo quince, y él tiene treinta y tres... cuando tenga dieciocho, él tendrá treinta y seis. ¡Sólo es el doble!"
(Y después de esta reflexión no puedo evitar pensar en su 18 cumpleaños... y los 36 de su tito. En todo lo que ha pasado. En todo lo que se han amado. En un amor imposible que madre mía, fue tan posible y precioso que se llevó consigo el corazón de miles de personas... Y claro, pensé en el regalo, en Madagascar... Y en lo que lloraré cuando Lucas no se suba a ese avión. Y en las mil y una puñaladas que sentiré cuando Sara vuelva a rechazarlo... ¿Podré aguantar a miles de kilómetros de vosotros? Aún no lo sé. Pero sigamos, que me pongo triste y no puedo seguir...)
Sara está en el baño pintándose las uñas y Lucas entra.-Perdón, perdón, ya vengo... ya me voy...
-¿Qué quieres? ...Esta laca de uñas tarda un montón en secarse...
-Eh... No... quiero el... el secador.
-Yo prefiero que me las seques soplando... quedan mucho mejor.
Le toca la barriga con el pie.
-Eh... No, no, es que... nos ha caído una y... es para secarnos la ropa. Eh... ¿dónde está... el secador?
-¿Y si te lo digo, qué me das a cambio?
-Pues... las... buenas noches, Sarita, las buenas noches.
Ella hace una muequita.
-Ahí. En el armario.
Lucas se agacha a cogerlo y deja ver un tatuaje en la parte baja de la espalda.
-¡¡Llevas un tatuaje en el culo!! ¡Me encanta! ¡Qué guapo! Le diré a mi padre que quiero uno como el tuyo, que es un dragón...
-Sh. Qué le vas a decir tú... Qué... vamos a ver... ¿eh? A tu padre no le vas a decir nada de nada, ¿vale? Tú no has visto nada. A ver de qué vas a saber tú que yo tengo un tatuaje en el culo. Además, tú eres muy pequeña para tatuajes.
-Bueno, pues ya me haré uno en un sitio donde no se vea... y ya te lo enseñaré...
-Qué me vas a enseñar... qué me vas a enseñar...
-Oye, ¿y las buenas noches?
Lucas se acerca para besarla en la mejilla y en el último momento Sara se gira y le besa en los labios.
-Joder con la niña.
(Su primer beso. Ay... robado, sí, pero el primero de los cientos que vinieron después. Esos nervios de Lucas al verla ahí sola... El corazón ya le engañaba, y que razón tenía!)
Sarita llega llorando a casa de sus tíos, después de haber estado días desaparecida junto a un noviete. Sólo está Lucas, y ésta le pide quedarse a dormir allí, ya que aún no quiere volver a casa.Ya en la cama, ella se gira hacia él, sonriendo.
-Lucas...-Qué.
-Si mis padres se enteran de que estoy en tu cama, te matan.
-Y a Silvia no creo que le haga mucha gracia tampoco.
-Yo te juro que no lo contaré. ¿Y tú?
-Por la cuenta que me trae.
-Tienes que decir "lo juro". Si no, no vale.
-Lo juro.
Se abraza a él.
-Qué guay, es nuestro primer secreto.
A la mañana siguiente, Silvia llega y ve en la ducha a una mujer. Piensa que Lucas le ha sido infiel y se separan. Pero lo que nunca llega a saber es que era su sobrina. Y él nunca se lo cuenta.
(Buf, buf... La primera vez que ves esta escena te llenas de esperanza y, por qué no, también de envidia. Piensas, "joer con la niña que se ha metido en la cama de su tío político del que está enamorada y encima él parece que siente algo! si al final estos dos se van a liar y todo..." Nos parecía remotamente improbable... sí, ya, pero eso ocurre la primera vez que la ves. Esta noche, en cambio, se me han llenado los ojos de lágrimas al recordar las escenas de cama que le siguieron, aquella noche en el hotel, o cuando Lucas se emborrachó y ella fingió haberse acostado con él... o, bufff... esos despertares llenos de besos y abrazos cuando vivían, de verdad, su historia de amor a pesar de no tener el beneplácito de sus padres... Era como si una película pasara una y otra vez por mi mente.. Sentía ese cosquilleo que te llena el estómago cuando abres una caja de recuerdos de algo que aún duele... No sé si podéis entenderme... como sabéis, aún estoy en estado catatónico... recordar los Pacos duele, ay, y más cuando ya no habrá Madagascar y nos han robado la lluvia.)
Pero hubo más, lo que ocurre es que en ese momento, cuando vimos el capítulo hará cosa de dos años, no nos dimos cuenta. No mirábamos a Lucas. Hoy reconocí en sus ojos el amor que aún conservan. No tengo las fotos pero seguro que lo recordaréis. La escena de la cárcel. Cuando está Silvia arrodillada ante él a punto de besarle y aparece Sara. ¿Cómo la mira él? Es impresionante. Cuando Silvia le dice que la niña tiene novio pero Lucas contesta que es muy joven para tener novio... Ay, ay.. qué media sonrisa... Me temblaba el corazón.
O las mil y una veces que durante el capítulo Lucas le niega a Silvia contarle la verdad sobre la mujer de la ducha. Que era Sara. ¿No nos damos cuenta acaso de que pone en peligro el futuro de sus dos mejores amigos y el suyo propio por el secreto de su sobrina? Había pasado tiempo desde aquello y, sin embargo, no quiso decirlo. Su promesa a Sara valía más... y yo entonces que pensaba que eso no pasaría de un simple amor fraternal... Bueno, no os voy a engañar, fantaseaba con que se quedaran juntos... claro! pero nunca imaginé que sería tan perfecto.. jamás. Juro que veía la posibilidad de que pasara algo por el morbillo pero así?? tal y como ocurrió? buf.. nunca. Así estamos tres años después... anhelando que dejen nuestro corazón tranquilo de una vez y poder disfrutar de la serie que tanto echamos de menos. Porque sí, la primera temporada fue única, irrepetible. Ojalá vuelvan los buenos tiempos. De una vez por todas sentiría que todo nuestro sufrimiento ha servido para algo.
Os lo recomiendo. Ver "La Mentira" de nuevo y lo entenderéis. Os quiero.

Gracias otra vez a Cintia! Besotes.