29 de diciembre de 2007

Aquel fin de año (III)

"Mi ángel ya ha llegado... Te quiero, te quiero, te quiero"

Esta de espaldas a la puerta pero se gira en cuanto oye el crujido de la puerta. Sus ojos se posan en mi cara, en mi cuello, en mi pecho, en mi cintura y así, despacio, hasta acabar en mis pies y de nuevo en mis ojos. "Sa...ra? Eres tú?" dice a trompicones. "Hola Lucas...sí, soy yo, Sara". Ambos nos miramos fijamente durante segundos sin decir nada. Ni una palabra. En momentos así sobran las palabras y todo desaparece. Él por la sorpresa que acaba de encontrar en el umbral de la puerta. Esperaba a su niña pero se ha topado con una mujer. Y yo, qué puedo decir? Una sola mirada de los ojos me lo ha dejado todo claro y me tiemblan las piernas sólo de pensarlo... Enamorada de mi tío... yo... Mis padres me van a matar. Sí, son ellos mismos los que vuelven a gritarnos desde el salón, esta vez con reiteradas amenazas de dejarnos sin uvas, rompiendo la magia del momento "Pero no te quedes ahí pasmado, pasa, pasa.", susurro con sonrisa tímida.

La tensión se palpa en el ambiente. Hace un año me hubiera tirado a sus brazos, hoy ni siquiera me atrevo a tocarle. Él mucho menos a mí. Nos acercamos torpemente y me da dos besos en mis cálidas mejillas. Lleva su chupa de cuero y su olor llega hasta lo más profundo de mi cerebro provocándome un débil mareo. Para mi asombro, ha añadido unas gotitas de perfume y una camisa blanca de vestir, dos detalles que me ayudan a romper el hielo. "Vaya, estás muy elegante Lucas..." añado algo más divertida. "Qué va... en cambio tú, estás preciosa, madre mía, ya eres toda una mujer" contesta sin dejar de tocarse el pelo, algo más corto que la última vez que lo vi. No puedo evitar ruborizarme y mirar al suelo tímidamente. Otro grito de mi madre desde el salón nos saca del ensimismamiento y ante el susto que nos llevamos los dos nos echamos a reír. De nuevo, todo vuelve a ser como antes y, sintiéndome como una princesa que acaba de conquistar a su príncipe le cojo de la mano y le guío hacia donde se encuentra el resto de la familia.

Su mano rodea la mía con ternura y calidez mientras recorremos el pasillo de la casa. Con los tacones soy casi tan alta como él y puedo notar su mirada fija en cada centímetro de mi cuerpo. Al momento aparecemos en el salón y sin soltarnos de la mano saludamos con un "¡Hoolaa!" al resto que nos ignora mientras charla alrededor de la mesa del comedor. Al oír nuestras voces todos se giran a la vez y, al vernos, se hace el más absoluto silencio. Sus ojos pasan de mi a Lucas y viceversa, luego a nuestras manos entrelazadas y de nuevo a cada uno de nosotros. Ante la situación nos soltamos de la mano y comenzamos a repartir besos y abrazos a diestro y siniestro.

Sin dejar de observar la reacción que puede provocar el reencuentro entre Lucas y Silvia, aguanto estoicamente los piropos de todos los miembros de mi familia, las buenísimas críticas sobre mi vestido además de mil y una preguntas sobre un posible novio que les quite de la cabeza la imagen que acaban de presenciar. Sobre todo de mi padre que amenaza con no dejarme salir tan guapa a la calle. "A ver si voy a tener que ir Lucas de guardaespaldas para que no te me roben mi niña..." grita mientras engulle una gamba gabardina. Mi madre carraspea, también mi tía... y yo no ceso de preguntarme ¿qué está pasando? Ante la reacción de las esas dos víboras, mi padre se pone serio y prosigue: "Bueno, quien dice Lucas, dice Mariano o yo mismo! Porque Lucas tendrá otras cosas que hacer esta noche, digo yo... Para que va a acompañarte a , no es verdad?" Ya... ahora lo entiendo. Hasta ellos mismos se han sorprendido al vernos juntos. ¡Pues que se vayan acostumbrando!

Una enorme sonrisa cubre mi rostro mientras me dirijo, contoneándome, a por una pequeña copa de champán. Tras beber un sorbo miro a Lucas y le sorprendo desviando la vista ante mi mirada. Sonrío cómplice y me acerco a él: "Sabes tito? Creo que me estoy haciendo demasiado mayor para tener guardaespaldas pero, si quieres, puedes venirte luego conmigo, salgo con unos amigos y seguro que...". "Hola parejita". Ahí está de nuevo Silvia en escena para fastidiar el momento y encima con rintintín. "Lucas, puedo hablar contigo un segundo?" dice. Me apoyo en la pared, pongo cara de póker y le doy otro traguito al champán esperando que Lucas vaya como un corderito detrás de la pelirroja. "¿Tiene que ser ahora Silvia? Está todo dicho, además, es Nochevieja y estamos en casa de tu hermana, déjalo estar, vale?" contesta él. No puedo evitar sorprenderme. Su voz suena tranquila, serena, sin un ápice de rencor o molestia. Como si su exmujer fuera una amiga más, una conocida por la que no siente ni sintió nada. La cara de Silvia es un poema e incluso parece más asombrada que yo. "Vale, de acuerdo", añade con una sonrisa falsa alejándose de nosotros.

"Pasa algo?" me pregunta Lucas al ver mi cara de asombro ante el giro de la conversación con Silvia. "No, nada, bueno sí... ehm... no sé, estás distinto, me refiero con Silvia, más... cómo lo diría? Más tranquilo?" contesto lo más bajo que puedo para evitar miradas intrusas. Tras ahogar un lento suspiro añade,"Lo pasado pasado está Sarita, la vida sigue y yo lo mío con tu tía lo superé hace tiempo aunque no sé si ella puede decir lo mismo...". Ambos miramos a Silvia que nos observa con cara de odio. "Me alegro mucho tito...digo, Lucas, en serio, me alegro muchísimo que estés bien, y yo que pensaba que era imposible que volviérais a llevaros bien!" dije mirándolo con dulzura manteniendo la copa de champán al nivel de mis labios. "Ya... bueno, alguien muy especial me dijo una vez que en esta vida no hay nada imposible..." Me quedé petrificada, era la misma frase que le había puesto en el mensaje que le había enviado horas atrás!! Lucas me dedicó una de esas cálidas sonrisas, con esos labios tan sensuales torcidos hacia un lado y brindó conmigo. "Por lo imposible", exclamó. "Sí, por lo imposible!"



Y ahí, brindando con el amor de mi vida me sentí como aquel día bajo la lluvia... segura y protegida. Pero algo había cambiado, ya no era una ninguna niña y en ese momento, mirándole a los ojos mientras el champán recorría nuestras gargantas me juré a mi misma que tarde o temprano Lucas se enamoraría de mí y seríamos felices porque cuando soñamos solos, sólo es un sueño. Pero, cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Mara:


ola mylo!!!!!
me está encantando toda la historia de find e año!! qué bonita!! es que me la imagino eh, xo a la vez es tan real!!
precioso!!!!


weno mylo..

felices fiestas y feliz entrada de año!!!!!

besotes..!!!

cintia dijo...

Tía, es que es genial, es tan real! Ya que no pudimos ver esos momentos, gracias por mostrárnoslos a tu manera!

Angela dijo...

Es encantador, este año nuevo intentare acordarme y tambien brindare por lo imposible, nunca se sabe cuando te va a pasar algo asi...

Besos!!!
...:angela

Nur dijo...

genial, me encanta...es tan facil imaginarles así de guapos! ojalá nos regalaran más escenas de estas...

Anónimo dijo...

hola,
está genial la historia, me encanta!! Estoy deseando leer la continuación. Ojalá en la serie nos mostraran cosas así.
Saludos

rosana dijo...

Hola!!Me está encantando la historia de nuestra parejita!!te está quedando genial. Espero que la continues pronto..

Feliz Año Nuevo!!

besosss

rosana dijo...

Hola!!Me está encantando la historia de nuestra parejita!!te está quedando genial. Espero que la continues pronto..

Feliz Año Nuevo!!

besosss

love__st0ry dijo...

parece de verdad y todo:)
es preciosos^^ sigue asi vale? y mañana quiero seguir leyendo como continua la historia:D
un besazo Mylo!

Siempre mirando al cielo

Siempre mirando al cielo
Mylo

Todas las gotitas que mantienen viva mi esperanza...